Nivel A2 Lectura

Historia de la agricultura en la Península Ibérica

La historia de la agricultura en la Península Ibérica es muy larga y ha cambiado mucho a lo largo de los siglos. Los primeros agricultores vivían en esta región hace más de 7,000 años. Ellos cultivaban trigo y cebada, dos cereales importantes para hacer pan. Las herramientas que usaban eran muy simples, hechas de madera o piedra, y plantaban sus cultivos a mano. En esa época, dependían mucho de la lluvia para regar los campos, lo que a veces causaba problemas si no llovía lo suficiente.

Cambios en la época de los fenicios, griegos y romanos

Con la llegada de los fenicios y los griegos alrededor del siglo VIII a.C., la agricultura en la Península Ibérica comenzó a mejorar. Estos pueblos introdujeron el olivo y la vid, que se usan para producir aceite de oliva y vino, dos productos muy importantes que siguen siendo famosos hoy en día.

Cuando los romanos conquistaron la Península en el siglo II a.C., la agricultura creció aún más. Ellos trajeron nuevas herramientas de metal, más fuertes y duraderas que las de piedra o madera. Además, los romanos construyeron acueductos y canales de riego para llevar agua a los campos. Gracias a esto, los agricultores podían cultivar más y en mejores condiciones. Uno de los productos más importantes de esa época fue el trigo, que se exportaba a Roma para alimentar a la población del imperio.

La influencia de los árabes

En el año 711 d.C., los árabes invadieron la Península Ibérica y se quedaron por varios siglos. Durante este tiempo, trajeron nuevas técnicas y productos agrícolas. Por ejemplo, los árabes introdujeron el arroz, el algodón y los cítricos (naranjas y limones). También crearon un sistema de riego muy avanzado llamado acequias, que permitía llevar agua a zonas secas y cultivarlas. Gracias a este sistema, la producción agrícola mejoró mucho. También empezaron a usar abonos, que hacían la tierra más fértil y ayudaban a que las plantas crecieran mejor.

La Edad Moderna y el uso de máquinas

En los siglos XVIII y XIX, la agricultura cambió con la llegada de las primeras máquinas. Antes, todo el trabajo se hacía a mano o con la ayuda de animales. Pero ahora, las máquinas ayudaban a arar la tierra, sembrar las semillas y cosechar los productos. Esto hizo que el trabajo fuera más rápido y eficiente.

En el siglo XX, las máquinas se hicieron más grandes y poderosas, como los tractores, que podían hacer el trabajo de muchas personas en menos tiempo. Además, se empezaron a usar fertilizantes químicos y pesticidas para proteger los cultivos y hacer que crecieran más rápido.

La agricultura hoy en día

Hoy en día, la agricultura en la Península Ibérica utiliza tecnología muy avanzada. Por ejemplo, se usan sistemas de riego por goteo, que ahorran mucha agua al regar las plantas poco a poco. También se utilizan invernaderos, donde los agricultores controlan la temperatura y la cantidad de luz y agua que reciben las plantas. Esto permite cultivar alimentos durante todo el año, incluso en invierno.

Además, ahora se utilizan drones y satélites para vigilar los cultivos desde el aire. Los agricultores pueden ver si sus plantas tienen problemas o si necesitan más agua o nutrientes sin tener que caminar por todos los campos. También ha crecido la agricultura ecológica, que busca cultivar sin dañar el medio ambiente, evitando el uso de productos químicos.

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