Nivel C1 Lectura

La tauromaquia... Toros...

I. Antropología: El Toro como Tótem Mediterráneo

Para entender por qué un hombre se pone frente a un animal de 500 kilos en el siglo XXI, hay que retroceder al origen de la civilización en el Mediterráneo. El toro no es una "víctima" en el sentido moderno para el aficionado; es una deidad.

El rito de la fuerza

En las cuevas de Altamira y en los palacios de Cnosos (Creta), el toro ya aparece como el eje del mundo. Los saltadores de toros minoicos (taurocatapsia) no buscaban matar al animal, sino participar de su energía divina mediante el juego y el riesgo. En la Península Ibérica, los pueblos celtíberos veían en el toro un puente entre la tierra y el cielo. La tauromaquia es, en esencia, la secularización de un sacrificio ritual.

II. De la Lanza al Capote: La Transformación de la Edad Media

Durante siglos, el toreo fue un deporte de élite. La nobleza medieval utilizaba el enfrentamiento con el toro para entrenar para la guerra.

  1. El Toreo Caballeresco: El caballero, montado a caballo y armado con una lanza (rejón), demostraba su control sobre el miedo y su destreza en la equitación.

  2. La Ruptura Borbónica: En el siglo XVIII, con la llegada de Felipe V a España, la monarquía francesa empezó a ver estas fiestas como algo "bárbaro" y ajeno a la Ilustración. La nobleza abandonó las plazas.

  3. La Apropiación Popular: Al retirarse los caballeros, el pueblo llano, que antes solo ayudaba a pie (los "chulos"), tomó el centro de la escena. Fue aquí donde nació el toreo a pie, y con él, el concepto moderno de "héroe del pueblo".

III. La Estructuración de la Lidia: Francisco Romero y Pepe-Hillo

A finales del siglo XVIII, el caos del ruedo se ordena. Se escriben las primeras "tauromaquias" (manuales de reglas).

  • Francisco Romero: Introdujo el uso de la muleta (el paño rojo) para dar muerte al toro de forma estética y no solo utilitaria.

  • Joaquín Rodríguez "Costillares": Inventó la estocada "en corto y por derecho" y organizó las cuadrillas.

  • Pepe-Hillo: Su muerte en la plaza de Madrid en 1801, inmortalizada por Goya, otorgó a la tauromaquia su carácter de tragedia romántica.

IV. La Edad de Oro y la Revolución de Belmonte

A principios del siglo XX, la tauromaquia vive su cénit cultural. Ya no es solo un espectáculo de valor, sino de geometría y ritmo.

Juan Belmonte: El hombre que cambió la física del toreo

Antes de Belmonte, el torero se movía para escapar de la embestida (toreo de piernas). Belmonte, de físico débil, impuso una ley nueva: el torero no se mueve; el que se mueve es el toro. Él introdujo los tres pilares del toreo moderno:

  1. Parar: Mantenerse firme ante la llegada del animal.

  2. Templar: Ajustar la velocidad del movimiento de la muleta a la velocidad de la embestida.

  3. Mandar: Obligar al toro a seguir el engaño por donde el torero quiere.

V. El Toro de Lidia: Una Obra de Ingeniería Genética

No se puede hablar de tauromaquia sin hablar del Bos Taurus Lydius. Es un animal único en el mundo, seleccionado durante tres siglos no por su carne ni por su leche, sino por su bravura.

  • La Bravura: Es la disposición del animal a embestir siempre, a pesar del dolor y el cansancio. Es un instinto de lucha que desafía el instinto de conservación.

  • La Selección (La Tienta): Las hembras y machos son probados en las ganaderías. Solo los que demuestran una acometividad incansable son destinados a la reproducción.

  • El Ecosistema: El toro vive en la Dehesa, un paraíso ecológico que solo se mantiene gracias a los ingresos de la fiesta brava. Sin el toreo, el toro de lidia, como especie, desaparecería.

VI. El Siglo XXI: Controversia y Política

Hoy, la tauromaquia se encuentra en una encrucijada histórica.

Argumentos a Favor:

  • Patrimonio Cultural: Es parte del ADN artístico de España, México, Colombia y Francia.

  • Ecología: La dehesa es uno de los ecosistemas mejor conservados de Europa gracias al toro.

  • Ética del Sacrificio: El aficionado defiende que el toro vive una vida de libertad absoluta durante 4 años para morir en una lucha de igual a igual, a diferencia del ganado industrial.

Argumentos en Contra:

  • Derechos Animales: El crecimiento de la conciencia animalista considera el sufrimiento del animal en la plaza como algo éticamente inaceptable en una sociedad civilizada.

  • Subvenciones: Existe un debate sobre el uso de fondos públicos para mantener una tradición que pierde seguidores jóvenes.

Conclusión: ¿Arte o Anacronismo?

La tauromaquia es un espejo de la relación humana con la muerte y la naturaleza. Para unos es el último vestigio de la verdad en un mundo artificial; para otros, una crueldad que debe quedar en los libros de historia. Su evolución futura dependerá de si es capaz de adaptarse a la sensibilidad del nuevo siglo sin perder su esencia: el misterio de la vida y la muerte en el círculo de arena.

I. Francisco de Goya: El cronista del claroscuro taurino

Goya no solo era un espectador; era un "aficionado" práctico que llegó a afirmar en una carta: "En mis tiempos yo también supe torear". Su visión de la tauromaquia evoluciona a la par que su propia psique, pasando de la alegría de sus tapices a la oscuridad de sus grabados.

1. La serie "La Tauromaquia" (1816)

Este conjunto de 33 grabados es el documento visual más importante de la historia del toreo. A diferencia de otros artistas que buscaban la belleza idealizada, Goya retrata:

  • La violencia cruda: No esconde la sangre ni el drama de los caballos heridos.

  • La historia: Dedica láminas a los orígenes del toreo (los árabes en España, el Cid alanceando toros).

  • La tragedia: Inmortaliza la muerte de grandes figuras, como la de Pepe-Hillo en la plaza de Madrid, con un realismo que roza lo fotográfico.

2. Los Toros de Burdeos

Ya en su exilio en Francia, casi sordo y anciano, Goya utiliza la litografía para crear imágenes más abstractas y enérgicas. Aquí el toro es una masa de fuerza oscura y el público es una mancha colectiva. Goya inventa una forma de ver el toreo que influye directamente en el expresionismo moderno.

II. La Generación del 27: La "Edad de Plata" y el Toreo

Si hay un grupo intelectual que elevó la tauromaquia a la categoría de alta cultura, fue la Generación del 27. De hecho, el grupo se fundó simbólicamente en Sevilla en un acto donde la figura del torero era el eje de la elegancia y la tragedia.

1. Federico García Lorca y el "Llanto"

Lorca escribió la elegía más famosa de la literatura española: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Sánchez Mejías no era solo un torero, sino un intelectual, amigo de los poetas y dramaturgo. Su muerte en la plaza de Manzanares en 1934 rompió el corazón de la vanguardia española.

  • El tiempo trágico: La repetición de "A las cinco de la tarde" convierte el suceso en un ritual eterno.

  • El mito: Lorca no describe una corrida técnica, sino un encuentro mitológico donde el torero es un héroe que ofrece su sangre a la tierra.

2. Rafael Alberti y el "Torero de Luces"

Alberti, en obras como El alba del alhelí, retrata la plasticidad de la fiesta. Para estos poetas, el torero era un escultor del aire que trabajaba con un material peligroso: la muerte.

"Tú, la geometría de la brisa. / Tú, el arquitecto de la seda." (Versos que definen la precisión técnica como una forma de arte matemático).

III. La Tauromaquia como lenguaje universal: Picasso y Hemingway

El impacto del arte español se internacionalizó gracias a estas dos figuras que vieron en el toro una simbología universal.

  • Pablo Picasso: Para él, el toro era su alter ego. El Minotauro de sus grabados y el toro del Guernica representan la fuerza bruta, pero también la nobleza del sacrificio. Picasso despoja al toreo de lo folclórico para dejarlo en su esencia: un duelo de fuerzas primordiales.

  • Ernest Hemingway: En su obra Muerte en la tarde, el escritor estadounidense explica la tauromaquia al mundo anglosajón no como un deporte, sino como una tragedia en tres actos. Para Hemingway, el toreo era el único lugar donde se podía ver la muerte con dignidad y de forma controlada.

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